La habitación de Matteo & Hack Tarva Ikea

Hola a todos! Me he decidido a hacer una serie de ‘Room tours’ o visitas guiadas vaya, de algunas habitaciones que tenía ganas de enseñaros desde hace tiempo.

En el último post os contaba un poco más de la historia de la casa rosa, y cómo había aparecido en nuestras vidas casi por casualidad… Algunas me habéis escrito diciéndome que tenéis un lío tremendo con las casas en las que hemos vivido, así que igual estos posts por habitaciones os ayudan a haceros un poco una idea más detallada…

En general os diré que la casa rosa está en Milán, y que como nos hemos mudado definitivamente a España, no viviremos nunca allí, por lo que cuando la acabemos definitivamente probablemente la pongamos en venta. Y que las fotos de ella que voy subiendo, son de los viajes que voy haciendo allí y de los avances que vamos teniendo en la obra (que ya casi tenemos terminada!)

Así que espero no liaros aún más con el post de hoy, que no habla ni de la casa rosa, ni de nuestra antigua casa de Milán en la que vivimos durante los últimos dos años, sino que habla de nuestra casa de alquiler en Madrid.

Como algunos sabéis, hace unos meses decidimos mudarnos a Madrid coincidiendo con el nacimiento de Marco. Alquilamos porque nuestra idea no era quedarnos para siempre, sino sólo un par de meses, aunque por cosas del destino fuimos retrasando la vuelta hasta llegar a la decisión de quedarnos definitivamente a vivir en España.

El caso es que al ser una casa de alquiler, y además temporal, pretendíamos tocar lo menos posible. Queríamos que todo lo que comprásemos, pudiésemos llevárnoslo y adaptarlo en un futuro en cualquier otra habitación. Y sobre todo gastarnos lo menos posible en modificar partes de la casa que luego tuviéramos que dejar. No tenía sentido por ejemplo, tocar las paredes más de lo necesario, ni gastarnos un dineral en pintura, papel pintado ni demás cambios, que supusieran en definitiva tirar el dinero si al cabo de unos cuantos meses íbamos a volvernos.

Es por eso que todas las paredes que veis en la casa son blancas (o crema mejor dicho…), porque son las que venían “de serie” y es por eso también que el esfuerzo por personalizarla ha sido un pelín mayor que en otras casas, porque pintar una sola pared de un tono que llame la atención por ejemplo, ya ayuda a darle personalidad a la estancia.

Si os fijáis en todos mis proyectos, siempre hay una pared pintada o revestida que destaca sobre las demás y que se convierte en punto focal de la estancia. Es una buena manera de decorar sencillo, pero con ese “algo especial”.

Al no tener entonces ese “efecto especial”, incluimos más elementos de decoración de los que usamos habitualmente, para evitar ese efecto de habitación vacía, y hacerla más acogedora. (Todo muy low cost eso sí 😉)

Ya os conté cómo personalizamos la cómoda Hemnes de Ikea, y en este caso, hemos elegido el modelo Tarva, también de Ikea, que por su estructura me pareció menos tosco, y de líneas más depuradas para el efecto que queríamos conseguir.

Lo pienso ahora y me parece una locura haberme puesto con un bombo de 8 meses a montar todo este tinglado, pero tenía muchas ganas de hacer algo que nos hiciera sentir en casa, un rincón especial donde crear nuestro minirefugio. Así que compramos un gris perla que nos encajaba un montón con el estilo que queríamos darle a la habitación, y nos pusimos manos a la obra.

Nosotros elegimos un esmalte sintético de la marca Titanlux (éste concretamente) La verdad es que normalmente uso esmaltes al agua porque son más fáciles de usar, de limpiar, y sobre todo, huelen menos… Pero he de reconocer que los esmaltes sintéticos tienen propiedades difíciles de encontrar en los que son al agua, como la resistencia y ese efecto “laca un pelín brillante”, y por esto nos decantamos en este caso por el sintético.

Estamos encantados con el resultado y estoy segura de que escojáis el que escojáis vosotras también lo estaréis! No tiene nada de dificultad, de verdad. Lo único que tenéis que hacer es ir pintando todas las partes del mueble excepto la parte de abajo que incluye el soporte con las patas.

Yo ni siquiera usé primer ni imprimación previa antes de pintar, sino que dí dos capas para que la primera hiciera un poco de base y la segunda fuera la definitiva, y con eso fue suficiente. Luego compré unos tiradores dorados chiquititos y listo! (No os puedo decir de dónde son porque los compré en Milán, pero creo que incluso los hay parecidos en grandes superficies tipo Leroy Merlín)

Es un DIY súper fácil, pero creo que quedó genial!

Me encanta el toque dorado en las habitaciones de los niños, así que incluí a juego dos espejos de Hm Home, unas estanterías también con toques dorados, y un tablero en el mismo color para colgar sus fotos o detalles. Por último, coloqué el cambiador Reva, que me encanta y algunos detalles en madera, como la letra con su inicial o la letterboard gris.

Como lámpara de ambiente elegimos el modelo Endo, de Aromas de campo, que me chifla, y que compramos en Keisu shop, (mola mucho porque la bombilla gira y se puede poner tanto hacia arriba como hacia abajo…)

La cuna también es de Ikea, en madera, súper sencilla…

Queríamos una zona de lectura, así que colocamos un dosel gris con unos cuantos cojines, y pusimos cerca unas estanterías con sus libros. Aprovechamos un poco de pintura que nos sobró, para pintarlas a juego (son el modelo Flisat de Ikea)

También añadimos un par de cuadros de Desenio, y un baúl precioso de Lego que usamos para tener ordenados los miles de juguetes que tenemos siempre desperdigados por la casa 😉

Por último, y para dar calidez a la habitación, compramos una alfombra estilo beréber color crema que me encanta en Liderlamp

 

Y voilá!

Espero que os haya gustado, os dejo aquí un collage con casi todo. Algunas de nuestras cosas ya no las venden, así que os he incluido otras parecidas que espero os gusten también!

Un abrazo y hasta la próxima!

Fotografía de Raquel Balboa